ELLOS OPINAN RD
Por: Ydalina Leticia Rosario Monción
SANTO DOMINGO, RD.- Recibimos el 2026 con el eco todavía fresco de los abrazos de Nochebuena y la gratitud a flor de piel. Para nosotros, los dominicanos, el cambio de año no es solo una hoja que se arranca del calendario; es una renovación de nuestra fe y un compromiso renovado con aquellos que dan sentido a nuestra existencia: nuestra familia.
Al mirar el horizonte de este nuevo año, mi mayor deseo es que cada hogar dominicano, desde el rincón más humilde del campo hasta el sector más vibrante de nuestras ciudades, sea bendecido con la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Que este 2026 sea el escenario donde sus sueños más anhelados encuentren terreno fértil para florecer.
En un mundo que a menudo nos empuja a la prisa y al individualismo, elevo una oración por la unidad de nuestras familias. Que el respeto, la comunicación y, sobre todo, la empatía, sean los pilares que sostengan sus techos.
Recordemos que una nación es tan fuerte como lo son sus hogares; si nuestras familias están unidas, la República Dominicana será invencible ante cualquier adversidad.
Deseo que la salud sea el pan de cada día, que el trabajo digno nunca falte en sus mesas y que la alegría, esa que nos define ante el mundo, siga siendo nuestra mejor carta de presentación. Que Jesús, el guía de nuestras vidas, camine junto a ustedes en cada paso de este nuevo trayecto.
¡Feliz y venturoso año 2026! Que la bendición de Dios descienda sobre cada familia dominicana, llenándonos de prosperidad, sabiduría y un amor inagotable.







