ELLOS OPINAN RD
SANTO DOMINGO, RD.- La sociedad dominicana despierta cada día con un nuevo titular que sacude la conciencia colectiva: tragedias familiares, crímenes pasionales y riñas letales por motivos triviales.
Aunque las cifras oficiales de la Policía Nacional reportan una tasa de homicidios acumulada de 7.3 por cada 100,000 habitantes al cierre de enero de 2026, la percepción ciudadana es distinta. La violencia no solo se mide en cadáveres, sino en la erosión de la paz mental de un pueblo que se siente al borde del colapso emocional.

El conflicto social: El detonante invisible
A pesar de la reducción estadística en la criminalidad organizada, los datos revelan una realidad inquietante: cerca del 50% de los homicidios ocurridos durante 2025 se debieron a conflictos sociales. Riñas entre vecinos, discusiones de tránsito que terminan en tragedia y desenlaces fatales motivados por celos u odios personales dibujan el mapa de una crisis de convivencia sin precedentes.
Expertos del Servicio Nacional de Salud (SNS) han encendido las alarmas tras reportar un aumento de más de 24,000 consultas de salud mental en la red pública durante el último año. No se trata solo de cifras; es el reflejo de una población que busca ayuda desesperadamente ante la ansiedad y el estrés postraumático que genera el entorno.
«Emergencia Nacional»: El diagnóstico de los especialistas
La salud mental en el país ha sido declarada en estado de emergencia por diversos sectores. Se estima que alrededor del 20% de la población dominicana padece algún tipo de trastorno mental, con la depresión afectando al 4.6% de los ciudadanos diagnosticados.
«Estamos ante una sociedad reactiva donde el odio y el resentimiento están ganando la batalla al diálogo», advierten especialistas, quienes subrayan que la violencia intrafamiliar sigue siendo una herida abierta. Aunque los feminicidios mostraron una baja relativa a finales de 2025, la agresividad en el hogar persiste, afectando incluso al 63% de los niños dominicanos, quienes han sufrido algún tipo de violencia en su entorno familiar según datos recientes de UNICEF.
¿A qué nos enfrentamos en 2026?
El panorama para este año exige más que patrullaje policial; requiere una intervención psicosocial masiva. Los reflejos de esta crisis se manifiestan en:
- Aumento de la intolerancia: Conflictos cotidianos que escalan a violencia física en segundos.
- Crisis de cuidados: Una demanda desbordada de servicios psicológicos que supera la capacidad de respuesta del Estado.
- Círculos de violencia: Niños y jóvenes expuestos a entornos hostiles que normalizan la muerte como solución a sus problemas.
La educación ciudadana y el fortalecimiento de la red de atención psiquiátrica son hoy, más que nunca, asuntos de seguridad nacional. Mientras el país intenta avanzar económicamente, la salud mental de sus ciudadanos se ha convertido en el lastre invisible que amenaza con hundir la estabilidad social si no se aborda con la urgencia que la sangre derramada en las calles exige.







