ELLOS OPINAN RD
Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- El reloj marcaba las 10:00 de la mañana de este 27 de febrero de 2026 cuando el ritual republicano dio inicio. No fue una escucha casual; con la solemnidad que amerita el destino del país, nos sentamos a la mesa del comedor, lápiz y papel en mano, para capturar cada cifra, cada inflexión de voz y cada promesa lanzada desde el estrado de la Asamblea Nacional. Ahora, con las notas subrayadas y las ideas decantadas, ponemos a bailar nuestros dedos sobre el teclado de la computadora para ofrecerles una visión objetiva de lo que este discurso significa para el presente y el futuro dominicano.
El inventario del cambio: Entre el cemento y la realidad
El presidente Luis Abinader presentó un balance de gestión que se sintió como una carrera contra el tiempo. Destacó la entrega de más de 160 obras de infraestructura de gran escala en el último año, incluyendo extensiones viales y proyectos de vivienda. Sin embargo, el mandatario fue honesto al señalar las que aún están en «lista de espera»: grandes soluciones de movilidad urbana en Santiago y Santo Domingo que, aunque avanzadas, siguen siendo una promesa a concluir antes de que entregue la banda presidencial.

La sorpresa del discurso: El reconocimiento a la historia
Uno de los puntos más llamativos y que generó un murmullo de sorpresa fue la felicitación del presidente a sus antecesores vivos. Abinader hizo una pausa para reconocer los aportes estructurales de los gobiernos anteriores, un gesto de madurez política poco común. Esta mención parece buscar una tregua en la polarización actual, enviando un mensaje de que la construcción de la nación es un hilo continuo y no una serie de rupturas.
El matiz jocoso y la conexión humana
No faltó el alivio cómico. En medio de la densidad de los datos macroeconómicos, el presidente soltó una frase que resonó en las redes sociales al referirse a la burocracia estatal: «A veces los expedientes caminan más despacio que un desfile de tortugas con reumatismo». Esta salida jocosa no solo arrancó risas, sino que humanizó el reclamo del ciudadano que espera respuestas rápidas del Estado.
¿A qué debemos prestarle mucha atención?
Lo más crítico de lo emitido hoy fue el anuncio de la consolidación del pacto fiscal y la reforma de la seguridad social. El presidente fue enfático: RD necesita un Estado que recaude mejor para invertir más. Es aquí donde el ciudadano debe tener el ojo avizor, pues de la letra pequeña de estas reformas dependerá el costo de la vida para la clase media en los próximos años.
Punto de vista: ¿Va acorde el discurso con la actualidad?
Siendo objetivos, el discurso luce brillante en la macroeconomía, con un PIB envidiable en la región, pero se percibe una desconexión en los puntos a mejorar:
- Seguridad Ciudadana: A pesar de los nuevos uniformes y patrullas, la percepción de temor en los barrios sigue siendo una realidad que no se resuelve con discursos.
- Costo de la Canasta: El crecimiento del 5% no llega igual a quien paga el doble por el arroz y las habichuelas.
Cierre: El camino al 2028
Lo escuchado hoy fue el discurso de un hombre que sabe que su tiempo en el Palacio Nacional tiene fecha de caducidad, pero que quiere dejar las «cuentas claras» para su partido de cara a las elecciones del 2028. La gran apuesta es que las obras en espera concluyan a tiempo para que el legado sea de acero y concreto, y no solo de buenas intenciones. El éxito de lo que queda de gobierno no se medirá por cuántas veces se aplaudió hoy en la Asamblea, sino por cuántas de esas notas que tomamos en la mesa del comedor se conviertan en bienestar real para la gente.







