El silencio de la Fuerza: ¿Estrategia de ajedrez o vacío de contenido?

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ELLOS OPINAN RD

Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)

SANTO DOMINGO, RD.- En el ruidoso escenario de la política dominicana, donde el PRM y el PLD parecen enfrascados en una guerra de guerrillas verbal, el silencio de la Fuerza del Pueblo (FP) resalta con la fuerza de un grito.

Mientras el oficialismo intenta justificar su gestión y el antiguo partido de gobierno lanza dardos cargados de nostalgia técnica, la organización que lidera Leonel Fernández ha optado por una prudencia que despierta tantas sospechas como admiración. Pero, ¿es este silencio una maestría en el timing político o simplemente una cómoda butaca para ver pasar el cadáver del enemigo?

Desde la óptica de la estrategia pura, el movimiento es de manual. Al apartarse de la línea de fuego, la Fuerza del Pueblo evita contaminarse con el desgaste natural que sufre quien gobierna y, al mismo tiempo, elude el estigma de una oposición que solo sabe quejarse.

Es la narrativa de «mientras otros pelean, nosotros nos preparamos». Se venden como la opción serena, el puerto seguro frente a un PRM que lucha contra las expectativas y un PLD que intenta reconstruir su moral.

Sin embargo, en política, el silencio es un arma de doble filo. Si bien protege del error, también puede ser interpretado como ausencia. En un país que enfrenta una volatilidad económica real, con un costo de vida que asfixia a la clase media y una incertidumbre global que no da tregua, cabe preguntarse: ¿Dónde están los planteamientos concretos de la Fuerza del Pueblo? ¿Dónde está su voz en los temas que realmente quitan el sueño al dominicano de a pie?

El riesgo de apostar exclusivamente al silencio es que este termine pareciéndose demasiado al vacío. Existe la posibilidad de que esa «preparación estructural» de la que presumen sea, en realidad, una táctica para no comprometerse con soluciones que hoy resultan impopulares o complejas. El país no solo necesita espectadores estratégicos que esperen el turno al bate; necesita actores que, desde la oposición, aporten una visión de Estado que vaya más allá del cálculo electoral.

La narrativa que la FP intenta inocular en el electorado es la del crecimiento silencioso y sólido. Pero en el mercado de la opinión pública, la diferencia entre la prudencia y la irrelevancia es tan delgada como un hilo de seda. El electorado dominicano es cada vez más escéptico y sabe distinguir entre quien calla porque tiene un plan y quien calla porque no tiene qué decir.

Mientras el PRM y el PLD se desgastan en un intercambio de indirectas que ya raya en lo previsible, la Fuerza del Pueblo juega al ajedrez. Pero cuidado: en tiempos de crisis, la gente no busca al que mejor se esconde, sino al que tiene la valentía de proponer bajo fuego. El silencio puede ser inteligencia política, sí, pero nunca podrá sustituir la falta de propuestas. Al final, la historia no la escriben los que miran desde la barrera, sino aquellos que se atreven a darle forma al ruido.

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