24 de abril: Entre la gloria del pasado y la deuda municipal del presente

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ELLOS OPINAN RD

Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)

SANTO DOMINGO, RD.-Hoy, la República Dominicana conmemora una de las fechas más sagradas de su calendario patriótico: el 24 de abril. Para el historiador, es el recuerdo de la gesta de 1965, aquel grito de soberanía y democracia que marcó a fuego nuestra identidad. Pero en el calendario institucional, este día representa el Día de los Ayuntamientos, una efeméride que nos remonta a 1494, cuando se instaló en La Isabela el primer cabildo del Nuevo Mundo. Hoy, más que una celebración protocolar, es el día en que los gobiernos locales rinden cuentas, y la ciudadanía, con ojo crítico, pasa balance a la gestión de sus entornos inmediatos.

Históricamente, el ayuntamiento es la institución más cercana al ciudadano; es el «gobierno de la acera», el que debe velar por la luz del poste, la limpieza de la calle y el orden del tránsito. Sin embargo, tras siglos de evolución, la expectativa de la población ha pasado del simple asistencialismo a una demanda de eficiencia técnica y transparencia. El dominicano de hoy no espera una «dádiva» del síndico; espera servicios públicos de calidad que justifiquen el pago de sus arbitrios.

Al aterrizar este análisis en el municipio de Los Alcarrizos, el panorama se torna especialmente sensible. En esta demarcación, caracterizada por un crecimiento demográfico vertiginoso y desafíos estructurales acumulados, el 24 de abril no puede ser solo un día de flores y discursos en el busto de Duarte. Los Alcarrizos demanda una transición urgente hacia la modernidad administrativa.

Los puntos de mejora son meridianos. En primer lugar, la gestión de los desechos sólidos sigue siendo el talón de Aquiles; no basta con recoger la basura, urge un plan de disposición final y educación ciudadana que elimine los vertederos improvisados. En segundo lugar, la recuperación de los espacios públicos: las aceras de Los Alcarrizos deben ser para el peatón y no para el caos comercial informal que hoy las asfixia. Finalmente, la transparencia en la ejecución presupuestaria debe dejar de ser un informe en una página web para convertirse en obras palpables en los barrios que más lo necesitan.

La ciudadanía de Los Alcarrizos espera que sus autoridades municipales dejen de ser figuras de campaña permanente para convertirse en gerentes de la crisis urbana. Se requiere una visión que conecte el desarrollo del teleférico y el monorraíl con una red de drenaje pluvial eficiente, para que la próxima lluvia no convierta el progreso en un lodazal.

Celebrar el 24 de abril es honrar la historia, pero también es exigir compromiso. El municipio no necesita más promesas de «mantenimiento», sino una visión de transformación real. Que este Día de los Ayuntamientos sea el punto de partida para que Los Alcarrizos deje de ser percibido como una periferia olvidada y se consolide como el municipio modelo que su gente trabajadora merece. Al final, la mejor forma de celebrar la democracia es garantizando que la institución más vieja del continente sea, por fin, la más eficiente.

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