La Indiferencia: Contraste entre Desastres y Desgracias

4 Min Read
Disclosure: This website may contain affiliate links, which means I may earn a commission if you click on the link and make a purchase. I only recommend products or services that I personally use and believe will add value to my readers. Your support is appreciated!

ELLOS OPINAN RD

Por:

Pablo Lugo Adames

Dr. En Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil

SANTO DOMINGO, RD.- Un desastre es el evento generalizado y de destrucción observable, cuya magnitud va a depender en gran medida de las ejecutorias anticipadas que se realizan para prevenirlo o responder eficazmente. Una desgracia es la vivencia propia de  sufrimiento humano y las tragedias personales y colectivas que ocurren dentro de ese desastre.

En materia de gestión del riesgo, la indiferencia no consiste únicamente en ignorar una amenaza. También se manifiesta cuando se conocen los riesgos, pero se posponen las decisiones, se retrasan las inversiones necesarias o se normaliza la ausencia de preparación.

Los riesgos de desastre forman parte del espacio donde habitamos y, por tanto, debemos aprender a convivir con ellos mediante acciones preventivas y medidas orientadas a mitigar sus efectos. Solo así podremos reducir la posibilidad de que un desastre se convierta en una desgracia.

La verdadera diferencia entre un desastre y una desgracia no radica únicamente en la magnitud del fenómeno, si no en la actitud que adopta la sociedad frente a los riesgos conocidos. La indiferencia institucional y ciudadana ante las amenazas previsibles suele ser el factor que transforma un evento natural en una tragedia humana.

La materialización de un terremoto de gran magnitud en la República Dominicana es una amenaza latente y de alto impacto potencial). Mi pregunta es ¿qué estamos haciendo para evitar una desgracia ante su posible o eminente manifestación?

Frente al riesgo sísmico, la principal medida preventiva consiste en promover un adecuado ordenamiento territorial y normas de construcción capaces de resistir eventos de gran magnitud. En  aquellos que tienen que responder la mayor inversión se orienta en fortalecer los niveles de gestión desde el punto de vista de coordinación y la capacitación especializada para intervenir ante el posible desastre.

Ante la necesidad de articular una respuesta eficaz he realizado dos recomendaciones al gobierno central que considero neurálgicas, primero la emisión de un decreto que establezca el  uso imprescindible u obligatorio del Sistema de Comando de Incidentes para hacer más eficiente la coordinación de la respuesta y en segundo lugar, la emisión de un memorándum de entendimiento entre la República Dominicana y la Organización de las Naciones Unidas, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, a fin de que el país inicie el proceso de certificación INSARAG, lo que nos convertiría en una nación preparada para intervenir de manera eficaz en situaciones sísmicas  a nivel nacional e internacional. 

Si ya se hizo, hemos dado un paso de avance, estos instrumentos tienen varias décadas en el escenario de manejo de desastres, sino (si no) se ha realizado tenemos que preocuparnos por su culturización en las instituciones responsables, debido a que su eficacia requiere de años de conocimiento y entrenamiento. Cada día que posponemos estas decisiones aumenta nuestra vulnerabilidad. Tal vez hoy aún estemos a tiempo de prepararnos; lo verdaderamente lamentable sería permanecer indiferentes hasta que la próxima tragedia nos obligue a actuar.

“Los terremotos producen desastres; la indiferencia produce desgracias.”

Share This Article