¡¡Por una cultura en GIRDyPC!! (La ayuda humanitaria a Colombia: Por qué el “querer” no basta)

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ELLOS OPINAN RD

Por: Pablo Lugo Adames, General ® ERD, Dr. en Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil

SANTO DOMINGO, RD.- La decisión del Gobierno colombiano de limitar la recepción de equipos internacionales de búsqueda y rescate, tras el terremoto ocurrido en agosto de 2026, generó diversas reacciones en la República Dominicana luego de que el ofrecimiento dominicano no fuera incluido entre las asistencias aceptadas. Según informaciones publicadas, las autoridades colombianas priorizaron equipos provenientes de países que cumplían con determinados estándares internacionales vinculados con el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG). Más allá de cualquier interpretación diplomática, este hecho plantea una interrogante de mayor trascendencia para la República Dominicana: ¿Basta con tener la voluntad de ayudar o es necesario demostrar previamente la capacidad para hacerlo conforme a estándares internacionales?

A raíz de esta información surgieron opiniones que interpretaron la decisión colombiana como un desagravio hacia las buenas intenciones de la República Dominicana. Sin embargo, la ayuda humanitaria internacional no depende exclusivamente de la voluntad de un Estado para ofrecerla. En operaciones especializadas de búsqueda y rescate urbano, querer ayudar no necesariamente significa estar en condiciones de hacerlo conforme a los estándares técnicos y operativos requeridos. Precisamente en esa diferencia entre voluntad y capacidad verificable se encuentra una de las principales lecciones que este episodio ofrece al país.

Colombia ha desarrollado capacidades de búsqueda y rescate urbano conforme a los estándares y mecanismos de evaluación promovidos por INSARAG, lo que fortalece su capacidad para responder ante emergencias con estructuras colapsadas tanto en el ámbito nacional como internacional.

Este es un proceso voluntario de cada país, es decir una voluntad política de cada Estado no solo de fortalecer su política interna de respuesta ante un terremoto o colapso de estructura física, sino conocer sus niveles de respuesta o apoyo a nivel internacional. La República Dominicana forma parte de INSARAG  desde el 2005. Aunque durante las últimas décadas se han desarrollado diferentes iniciativas para fortalecer las capacidades nacionales de respuesta, el país aún enfrenta el desafío de consolidar equipos especializados de búsqueda y rescate urbano sometidos a procesos de evaluación y clasificación conforme a estándares internacionales reconocidos. Esta situación evidencia la necesidad de avanzar desde el desarrollo de capacidades institucionales hacia mecanismos que permitan verificar objetivamente su nivel de preparación y desempeño. En ese sentido no había una garantía de apoyo eficaz en el ofrecimiento realizado a Colombia ante los efectos causado por el terremoto en agosto del 2026.

La no participación de rescatistas dominicanos en la respuesta internacional coordinada por Colombia, más que interpretarse como un desagravio, debe asumirse como una oportunidad para evaluar las capacidades nacionales frente a los estándares internacionales aplicables a las operaciones de búsqueda y rescate urbano. El episodio pone de relieve que, en determinadas operaciones internacionales, la voluntad de cooperación debe estar acompañada de capacidades previamente organizadas, entrenadas, equipadas y evaluadas conforme a estándares reconocidos. Eso debe ser un llamado a la conciencia de los tomadores de decisiones en materia de gestión integral de riesgos de desastres y protección civil, no reaccionar ante esta situación es postergar la eficacia de respuesta a emergencias y desastres de gran magnitud.

El hecho de que la República Dominicana aún no disponga de equipos USAR sometidos a los mecanismos internacionales de clasificación correspondientes evidencia una brecha en materia de validación externa de determinadas capacidades especializadas. Esto no significa que el país carezca de instituciones, personal o experiencia para responder ante emergencias, sino que persiste la necesidad de avanzar hacia procesos estandarizados que permitan evaluar, fortalecer y acreditar capacidades específicas de búsqueda y rescate urbano ante estructuras colapsadas.

Mas que criticar la postura de Colombia, debemos agradecerle y es por ello por lo que en varias ocasiones he realizado lo que podríamos decir un llamado público o recomendación al gobierno dominicano, que es en sí el responsable de dar una respuesta eficaz en situaciones de emergencias o desastres.

Una de esa recomendación es la emisión de un Decreto en donde se establezca un uso obligatorio del Sistema de Comando de Incidentes para todas las instituciones que intervienen en el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación, Respuesta y Recuperación ante Desastres, lo que permitirá un canal común de comunicación entre todos los involucrados.

Otra recomendación consiste en disponer, a través de las autoridades nacionales competentes y con la coordinación del Ministerio de Relaciones Exteriores cuando corresponda, las gestiones necesarias ante los mecanismos de Naciones Unidas vinculados con INSARAG para iniciar un proceso progresivo de fortalecimiento, evaluación y reconocimiento de las capacidades nacionales de búsqueda y rescate urbano, comenzando por la consolidación de estándares nacionales y avanzando posteriormente hacia los mecanismos internacionales aplicables para que bajo su supervisión el Grupo Asesor de Naciones Unidas para Operaciones de Búsqueda y Rescate Urbano (INSARAG) inicie el proceso de certificación de la República Dominicana, primero a nivel nacional y luego a nivel internacional.

Este proceso de certificación nos tomaría un periodo de varios años, sin embargo, ya pasaron veinte y no lo hemos iniciados, este es un tema de Estado no de gobierno, hacerlo es un acto de solidaridad para las presentes y futuras generaciones ante un posible, casi seguro desastre por terremoto.

Se que algunos se harán la siguiente pregunta: ¿Hay instituciones en el país que pueden someterse a ese proceso?, esta necesidad nacional constituyó una de las principales motivaciones que, desde 2020, impulsaron la formulación y desarrollo de la propuesta para la creación del Cuerpo Especializado de Mitigación a Emergencias y Desastres (CEMED) en las Fuerzas Armadas, proceso en el cual el autor participó directamente hasta 2025.  Si se continua su implementación como se programó en el proyecto original las Fuerzas Armadas esta preparada y junto con ella la Defensa Civil, los cuerpos de bomberos de Santo Domingo y Santiago. La decisión se puede rezagar, pero la necesidad no va a desaparecer y los desastres no nos van a esperar.

En conclusión, la experiencia derivada de la respuesta internacional ofrecida a Colombia debe asumirse como una oportunidad de aprendizaje para la República Dominicana. La solidaridad constituye un valor esencial de la cooperación entre los Estados, pero en operaciones especializadas de búsqueda y rescate urbano debe estar acompañada de organización, entrenamiento, equipamiento, interoperabilidad y capacidades verificables conforme a estándares reconocidos internacionalmente. El desafío, por tanto, no consiste únicamente en estar dispuestos a ayudar, sino en prepararse anticipadamente para que, cuando llegue el momento de hacerlo, esa voluntad pueda transformarse en una capacidad efectiva, segura y profesional. Porque en ayuda humanitaria, como en toda respuesta ante desastres, querer es indispensable, pero no basta.”

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