ELLOS OPINAN RD
Por: Letica Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- El análisis de la política exterior de la República Dominicana en este mes de octubre de 2026 exige examinar la naturaleza de sus vínculos con los Estados Unidos desde una perspectiva metodológica y desprovista de simplificaciones retóricas.
Evaluar si la administración del presidente Luis Abinader sigue los pasos de su homólogo norteamericano, Donald Trump, requiere comprender que la coincidencia en agendas específicas de seguridad no responde a una mímesis ideológica o personal, sino a un pragmatismo institucional dictado por la profunda interdependencia bilateral que une a ambas naciones.

Factualmente, la participación activa del mandatario dominicano en la coalición regional de seguridad denominada «Escudo de las Américas» —un mecanismo impulsado por la Casa Blanca para coordinar la interdicción contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional— demuestra un alineamiento estratégico explícito con las prioridades de defensa de Washington en el hemisferio occidental.
Esta sincronización de objetivos, que incluye el respaldo recíproco frente a las crisis de gobernanza en la región del Caribe, consolida a la República Dominicana como un socio geográfico clave en momentos en que los flujos migratorios y las alertas fronterizas dominan la agenda de los organismos de control técnico de ambos países.
La relevancia y la aparente necesidad de validación política por parte de los Estados Unidos se fundamentan en un andamiaje factual de carácter económico y social que define la viabilidad fiscal de la nación. El mercado norteamericano es, de forma incuestionable, el mayor socio comercial e inversor de la República Dominicana, registrando un intercambio bilateral que superó los 18,977 millones de dólares y concentrando de manera centralizada el 56.4 % de las exportaciones nacionales, un volumen equivalente a cerca del 6 % del Producto Interno Bruto (PIB).
A este entramado comercial amparado en el DR-Cafta se suma el peso de la diáspora, cuyos envíos de remesas familiares alcanzaron un récord de 9,659.1 millones de dólares, representando el 81.4 % del total de las divisas que ingresan por este concepto para sostener el consumo básico familiar en las provincias.
Esta densa interconexión de capitales, turismo y flujos migratorios genera una dependencia estructural donde cualquier alteración en las pautas regulatorias de Washington —como la reciente aplicación de aranceles del 12.5 % bajo alegatos de fiscalización laboral e insuficiencias en el combate al trabajo forzoso— transmite de forma asincrónica una severa presión sobre los mercados locales y el sector de zonas francas.
Por consiguiente, el valor de este diagnóstico transparente no reside en juzgar la soberanía nacional desde la sumisión, sino en transparentar los límites de la autonomía de los Estados pequeños ante el laboratorio de la multipolaridad global. La validación estadounidense no opera como un mero reconocimiento de carácter simbólico; constituye un factor de previsibilidad jurídica indispensable para asegurar la confianza de los inversionistas internacionales, mantener las calificaciones de riesgo de los bonos soberanos y garantizar el acceso al financiamiento multilateral.
El compromiso del Gobierno dominicano con los lineamientos de Washington es alto debido a que las variables del bienestar doméstico —desde el precio de los combustibles hasta la estabilidad del mercado cambiario— se encuentran directamente vinculadas al pulso económico de la potencia del norte.
La consolidación de una estabilidad económica e institucional inclusiva demanda que el diseño de las políticas públicas y la diplomacia de la cancillería se ejecuten con una rigurosa debida diligencia, utilizando el dato público y el cumplimiento de las normativas de comercio exterior no para mimetizar liderazgos extranjeros, sino como el escudo técnico definitivo que permita salvaguardar el empleo local, el salario del contribuyente y el orden normativo de la nación ante las inevitables exigencias de la geopolítica internacional.









