ELLOS OPINAN RD
Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- El mundo que conocíamos ha quedado atrás. Al iniciar este 2026, la geopolítica global no es solo un tema de analistas en despachos extranjeros; es una fuerza que golpea la puerta de cada hogar dominicano.
Entre conflictos prolongados, una carrera tecnológica desenfrenada y un nuevo proteccionismo, la República Dominicana navega en aguas turbulentas, buscando consolidarse como un «ancla de estabilidad» en un Caribe cada vez más estratégico.

Un mundo fragmentado: Los tres frentes del riesgo
El panorama internacional está marcado por lo que expertos llaman una «multipolaridad conflictiva». En este escenario, tres factores dictan el ritmo global:
- La persistencia de los conflictos: Las guerras en Ucrania y Gaza continúan drenando la estabilidad diplomática. Aunque se han planteado propuestas de alto el fuego bajo nuevas presiones internacionales, la desconfianza mutua mantiene en vilo el comercio de granos y energía.
- Nacionalismo Económico: Estados Unidos y China han profundizado sus políticas de intervención estatal. El uso de aranceles y el control de minerales críticos para tecnologías de defensa y baterías están redefiniendo las cadenas de suministro.
- La Era de la IA y el Ciberespacio: La Inteligencia Artificial ya no es una promesa, sino un campo de batalla. La «soberanía de IA» se ha vuelto una prioridad de seguridad nacional, convirtiéndose en un multiplicador de conflictos cibernéticos que pueden paralizar infraestructuras críticas en cualquier país.
¿Cómo afecta esto a la República Dominicana?
A pesar de ser una economía pequeña, el país no es inmune. De hecho, su dependencia de factores externos la coloca en una posición de vulnerabilidad y, a la vez, de oportunidad.
- El Bolsillo del Ciudadano: La confrontación geoeconómica es señalada como el mayor riesgo de este año. Para los dominicanos, esto se traduce en posibles aumentos en los fletes internacionales y volatilidad en los precios de productos importados si las tensiones en puntos clave como el Mar Rojo o el Medio Oriente se intensifican.
- Turismo y Remesas: Siendo Estados Unidos nuestro principal socio, cualquier inestabilidad en su economía —donde se proyecta un crecimiento moderado del 1.5%— impacta directamente el flujo de dólares por turismo y envío de remesas, pilares del sustento nacional.
- El Desafío Haitiano: La crisis crónica en el vecino país y las disputas por recursos fronterizos, como el canal en el Río Masacre, siguen siendo el principal foco de tensión geopolítica local, exigiendo una diplomacia firme y una vigilancia constante.
Optimismo con Cautela
No todo es sombrío. Contra todo pronóstico, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial proyectan que la República Dominicana será una de las economías con mayor crecimiento en la región, estimando una expansión de entre 4.0% y 5.0% para este 2026.
El país ha logrado posicionarse como un destino confiable para la inversión extranjera gracias a su relativa estabilidad política, con un índice de 0.59 puntos, muy por encima del promedio mundial de -0.07. Además, eventos como la Cumbre de las Américas, que se celebrará en suelo dominicano este año, pondrán al país en el epicentro de la diplomacia continental.
Conclusión: El 2026 es el año de la resiliencia estratégica. Mientras el mundo se repliega en bloqueos y aranceles, el reto dominicano será mantener la estabilidad interna frente a los «shocks» externos, aprovechando su posición geográfica para ser, no solo un espectador, sino un puerto seguro en la tormenta global.







