ELLOS OPINAN RD
Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- La política exterior de los Estados Unidos ha dejado de ser una constante para convertirse en una serie de ráfagas impredecibles. El anuncio del presidente Donald Trump sobre la imposición de un arancel generalizado del 15% a todas las importaciones —incluyendo a socios estratégicos como la República Dominicana— ha encendido las alarmas en el Palacio Nacional y en el sector empresarial. No es para menos: nuestro país acaba de entrar en una “zona de turbulencia” donde la estabilidad del DR-CAFTA y nuestra balanza comercial penden de un hilo diplomático.
¿Por qué el 15% y por qué ahora?
La estrategia de Trump, bajo el lema de proteger la industria estadounidense, no distingue entre aliados y competidores. Para la República Dominicana, esto representa un golpe directo a la línea de flotación de nuestra economía.

El «porqué» es simple pero devastador: Estados Unidos es nuestro principal socio comercial. Un arancel del 15% actúa como un muro invisible que encarece nuestros productos en el mercado norteamericano, restándonos competitividad frente a otros mercados que podrían ser exonerados por acuerdos bilaterales de «último minuto» o simplemente frente a la producción interna de EE. UU.
¿Cómo nos afecta realmente?
El impacto no es solo una cifra en un gráfico de Excel; es una reacción en cadena que toca la fibra social del país:
- Zonas Francas en Riesgo: Este sector, que genera más de 200,000 empleos directos, exporta el 70% de su producción a EE. UU. Un impuesto del 15% podría forzar el cierre de naves o el traslado de operaciones a países con menores costos operativos.
- Exportaciones Agrícolas: Productos estrella como el tabaco, el azúcar y los vegetales de invernadero verían reducidos sus márgenes de beneficio, afectando directamente al productor local y a la captación de divisas.
- Inflación Importada: Al ser una economía que depende de la importación de materias primas y bienes de capital desde el norte, el reajuste de precios internacionales terminará encareciendo la canasta básica dominicana.
El Desafío Político: El «Acta» de la Soberanía
Como estudiosos de la Administración Pública, sabemos que aquí no valen las dádivas ni el oportunismo político interno. Esta crisis requiere alta diplomacia. El gobierno dominicano debe navegar entre la lealtad histórica a Washington y la necesidad pragmática de proteger nuestra industria.
La turbulencia es real porque pone a prueba nuestra capacidad de negociación. Si el DR-CAFTA se desvirtúa por órdenes ejecutivas unilaterales desde la Casa Blanca, el andamiaje jurídico que sostiene nuestra inversión extranjera colapsaría, dejándonos a merced de la discrecionalidad política del momento.
Soluciones a Futuro: Salir de la Dependencia
La queja no es una estrategia. Ante esta amenaza, la República Dominicana debe acelerar tres ejes fundamentales:
- Diversificación de Mercados: Es imperativo dejar de mirar exclusivamente al norte. Debemos profundizar los lazos comerciales con la Unión Europea, Centroamérica y, con cautela pero firmeza, los mercados asiáticos.
- Aumento de la Productividad: La única forma de compensar un arancel del 15% es reduciendo los costos de producción internos (energía, transporte y burocracia). Necesitamos una administración pública eficiente que sea un aliado del productor, no una carga.
- Lobby Inteligente en Washington: Nuestra diplomacia debe trabajar con los estados de EE. UU. que dependen de nuestros suministros, creando una presión interna que obligue a reconsiderar los aranceles para aliados estratégicos en el Caribe.
Conclusión
El arancel de Trump es el recordatorio de que la geopolítica no perdona a los descuidados. Estamos en turbulencia, sí, pero un buen piloto —una buena gestión de Estado— sabe que las tormentas se atraviesan con firmeza en el timón y claridad en la ruta.
No podemos permitir que el ruido de la política doméstica nos ciegue ante esta amenaza externa. Hoy más que nunca, la República Dominicana necesita que sus mentes más preparadas se enfoquen en lo que realmente importa: blindar nuestra economía frente a un mundo que se vuelve cada vez más proteccionista.







