ELLOS OPINAN RD
Mientras gran parte del mundo acelera la digitalización educativa, seis países europeos —Suecia, Finlandia, Noruega, Francia, Italia y Dinamarca— están retirando las pantallas de las aulas para devolver el protagonismo a los libros impresos, la lectura profunda y la escritura tradicional a mano.
Esta transición no responde a la nostalgia, sino a una creciente evidencia científica que vincula el uso del papel y el lápiz con mejoras en la memoria, la concentración y la comprensión cognitiva. Suecia encabezó este cambio en 2023, cuando su Ministerio de Escuelas eliminó las tabletas obligatorias y reinvirtió cientos de millones de coronas en materiales impresos.

Dinamarca, por su parte, destinó 540 millones de coronas para reemplazar dispositivos digitales por libros físicos, distribuyendo inicialmente 17.500 ejemplares en sus escuelas, con el objetivo de erradicar los teléfonos móviles de los entornos escolares para 2027.
Francia e Italia ya aplican prohibiciones severas al uso de smartphones desde la educación primaria, al tiempo que reintroducen las agendas de papel y la escritura manual.
En la región nórdica, Noruega informa que el 96 % de sus escuelas primarias ya mantiene los dispositivos móviles fuera de las aulas, mientras que Finlandia implementa restricciones similares desde 2024.
El movimiento conjunto de estos seis países vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites y los verdaderos costos pedagógicos de la digitalización temprana.







