El «Factor Rubio» en Haití: ¿Salida democrática o prolongación del abismo?

4 Min Read
Disclosure: This website may contain affiliate links, which means I may earn a commission if you click on the link and make a purchase. I only recommend products or services that I personally use and believe will add value to my readers. Your support is appreciated!

ELLOS OPINAN RD

Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)

SANTO DOMINGO, RD.- En el complejo ajedrez del Caribe, cada palabra emitida desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos resuena con la fuerza de un decreto. La reciente reunión entre el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, marca el inicio de una nueva etapa de presión diplomática en la que Washington ha decidido acelerar el paso.

El mensaje de Rubio es meridiano: no hay democracia sin seguridad, y la hoja de ruta hacia las elecciones generales, previstas para agosto de este año, debe cumplirse sin más dilaciones. Sin embargo, para la República Dominicana, esta determinación estadounidense no es solo una noticia de política exterior, sino un asunto de seguridad nacional que nos obliga a mirar con cautela debajo del optimismo diplomático.

Marco Rubio - Wikipedia

El respaldo explícito de Rubio a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) revela un cambio de tono estratégico. Esta nueva fuerza, aprobada por la ONU para sustituir a la misión liderada por Kenia, llega con un mandato de «supresión» mucho más agresivo, buscando limpiar el terreno para que agosto sea el mes de las urnas y no del caos.

Si bien para nuestro país esto supone ventajas evidentes, como la posibilidad de contar finalmente con un interlocutor legítimo con quien negociar formalmente temas de migración y comercio, el escenario también esconde riesgos latentes.

Una mejora en la seguridad interna haitiana podría despresurizar nuestra frontera, pero una ofensiva frontal de la GSF contra las bandas corre el riesgo de generar un efecto «avispero», empujando a civiles y pandilleros camuflados hacia nuestro territorio.

La República Dominicana se encuentra ante el reto de caminar por un filo muy delgado. Por un lado, la legitimación de un gobierno haitiano mediante elecciones es una necesidad urgente para la estabilidad regional; por otro, celebrar comicios en un país donde las bandas aún controlan zonas críticas es una apuesta de alto riesgo que podría legitimar administraciones débiles o cooptadas.

El país debe estar preparado para un escenario de contingencia humanitaria en los meses previos a la votación y, sobre todo, fortalecer al máximo la inteligencia fronteriza ante el despliegue de estas nuevas tropas internacionales.

La diplomacia de Marco Rubio prioriza la estabilidad a través del voto, pero RD no puede permitirse el lujo de la ingenuidad. Nuestra participación en la mesa de decisiones operativas de la GSF es vital para garantizar que el despliegue no se convierta en una fuente de inestabilidad para nuestra propia economía y paz social.

La «hoja de ruta» de Washington está trazada, pero el precio de cualquier error en el diseño de la seguridad haitiana se pagará, como siempre, en pesos dominicanos y en la tranquilidad de nuestra gente. No basta con allanar el camino a las urnas; hay que asegurar que ese camino no termine desembocando en nuestra propia frontera.

Share This Article