El Metro de Los Alcarrizos se defendió solo

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ELLOS OPINAN RD

Por: Manuel Santos Mercedes

LOS ALCARRIZOS, RD.– Durante meses, la extensión del Metro hacia Los Alcarrizos, correspondiente a la Línea 2C del Metro de Santo Domingo, fue blanco de críticas constantes. Voces políticas y algunas personalidades cuestionaban la lentitud en los trabajos, la inversión realizada y hasta llegaron a poner en duda la seguridad estructural de la obra.

Se habló de retrasos injustificables. Se insinuó que sería una infraestructura innecesaria. Hubo quienes, con ligereza, afirmaron que “no serviría” o que incluso “podría colapsar”.

El debate se trasladó a los medios tradicionales y a las redes sociales, convirtiendo el proyecto en un tema recurrente de confrontación política. Sin embargo, como ha ocurrido en otras etapas del sistema ferroviario capitalino, la realidad terminó imponiéndose.

Hoy, la Línea 2C opera a plena capacidad, sin contratiempos, movilizando a miles de ciudadanos diariamente desde Los Alcarrizos hasta el corazón del Distrito Nacional en menos tiempo, con mayor seguridad y en condiciones de limpieza y orden que contrastan con el transporte tradicional.

Un proyecto largamente esperado.

La expansión hacia Los Alcarrizos no surgió de la improvisación. Forma parte del plan maestro de ampliación del sistema de transporte masivo concebido desde la creación de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET), con el objetivo de integrar zonas históricamente marginadas del sistema formal de movilidad.

Los Alcarrizos, uno de los municipios de mayor crecimiento demográfico del Gran Santo Domingo, padeció durante décadas largos tiempos de desplazamiento hacia los centros laborales y educativos. La congestión vehicular en la autopista Duarte y vías alternas representaba pérdidas económicas y deterioro en la calidad de vida.

La Línea 2C vino precisamente a responder a esa realidad: reducir tiempos, organizar el flujo de pasajeros y ofrecer un transporte digno.
De la crítica al reconocimiento ciudadano
Hoy el panorama es distinto. Las estaciones se observan activas desde tempranas horas de la mañana.

Trabajadores, estudiantes y comerciantes coinciden en un punto: ahora llegan más rápido a sus destinos y con menor estrés.
Más allá del debate político, el usuario común ha validado la obra con su presencia diaria en los vagones. No hay mejor encuesta que la ocupación constante de los trenes ni mejor defensa que el servicio funcionando sin incidentes.

Un punto a favor de la gestión gubernamental

En ese sentido, la entrada en funcionamiento de la Línea 2C representa también un punto a favor para la gestión del presidente Luis Abinader y su equipo de trabajo, quienes apostaron por la continuidad y culminación de esta obra de alto impacto social pese a las críticas recibidas durante su fase de construcción.
La experiencia demuestra que las grandes infraestructuras suelen atravesar etapas de cuestionamientos antes de consolidarse. Ocurrió con las primeras líneas del Metro y vuelve a confirmarse con esta extensión.

Hoy el Metro hacia Los Alcarrizos no necesita voceros que lo defiendan. Se defiende solo, cada vez que un ciudadano llega puntual a su trabajo. Se defiende solo, cuando una madre retorna más temprano a su hogar. Se defiende solo, cuando el trayecto es más limpio, más organizado y más seguro.

Horario especial

Durante el periodo de prueba, la Empresa Metropolitana de Transporte (EMT) ha dispuesto los siguientes horarios:

Lunes a viernes de 6:00 a 10:00 de la mañana y de 6:00 de la tarde a 10:00 de la noche.

Sábados de 6:00 a 10:00 a.m. y de 12:00 a 4:00 p.m.

Domingos y feriados de 10:00 a.m. a 10:00 p.m.

Porque al final, las obras hablan. Y en este caso, el metro habló con hechos.

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