ELLOS OPINAN RD
Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- La República Dominicana ha iniciado febrero de 2026 con un tema que domina las conversaciones en cada esquina: la entrada en vigor del aumento del 8% al salario mínimo para el sector privado.
Mientras el gobierno presenta la medida como un paso decisivo hacia la justicia social, los ciudadanos y economistas debaten si este incremento será suficiente para frenar el «desencanto económico» que algunos sectores ya vaticinan para este año.

El Respiro de la Clase Trabajadora
Para miles de familias dominicanas, el ajuste salarial representa un alivio necesario frente al costo de la canasta básica. El anuncio se suma a las proyecciones del Banco Mundial, que sitúan al país como líder de crecimiento en la región para 2026, con una expansión del PIB estimada entre el 4.5% y el 5%. Según informes de la Presidencia de la República Dominicana, este aumento forma parte de una estrategia integral de reformas que busca fortalecer el poder adquisitivo tras un 2025 de alta presión fiscal.
Los Retos: ¿Sube el Sueldo o Suben los Precios?
Sin embargo, no todo es optimismo. Diversos analistas advierten sobre los efectos colaterales. El reto principal para este 2026 será evitar que la estabilidad macroeconómica se convierta en estancamiento.
- Inflación: Existe el temor de que las empresas trasladen el costo del aumento salarial a los precios de bienes y servicios.
- Informalidad: Expertos sugieren que aumentos sin reformas estructurales profundas podrían empujar a más trabajadores hacia el sector informal.
- Cargas Fiscales: El debate sobre una nueva reforma fiscal sigue latente en los titulares de algunos medios de comunicación, lo que añade incertidumbre al clima de negocios.
Un Escenario de Luces y Sombras
A pesar de las tensiones, el dinamismo no se detiene. Sectores como el minero han impulsado las recaudaciones estatales y el turismo se mantiene robusto con la llegada proyectada de más de 100 cruceros solo en este mes de febrero.
El país se encuentra en una encrucijada donde los grandes números de la economía nacional deben reflejarse finalmente en el bolsillo del dominicano de a pie. ¿Será este 8% el motor de una nueva clase media o simplemente un parche ante la realidad global? La respuesta se escribirá en las góndolas de los supermercados en los próximos meses.







