ELLOS OPINAN RD
Por: Ydalina Leticia Rosario Monción
LOS ALCARRIZOS, RD.- En la política, como en la vida, las heridas más profundas no suelen venir de los adversarios, sino de quienes comparten la mesa, los ideales y la confianza. La historia reciente de la República Dominicana se ve hoy sacudida por un terremoto ético que trasciende las cifras millonarias: la Operación Cobra y el desfalco en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa).
El arresto de Santiago Hazim, exdirector de la institución y figura cercana al círculo íntimo del presidente Luis Abinader, no es solo un expediente judicial más; es la crónica de una traición personal ejecutada desde el corazón del Estado.
El peso de la confianza defraudada
Cuando un mandatario delega la gestión de la salud de millones de dominicanos en un amigo cercano, no solo entrega un cargo, sino su propia reputación. Sin embargo, el Ministerio Público hoy describe un esquema de corrupción que habría sustraído miles de millones de pesos. Desde fuera, la lectura es dolorosa: mientras el presidente intentaba consolidar una imagen de transparencia, en las oficinas de SeNaSa se tejía, presuntamente, una red de sobornos y contratos irregulares.
La respuesta de Abinader ha sido tan tajante como solitaria: «Puedo tener amigos, pero no cómplices». Esta frase, que ya resuena en las crónicas de diciembre de 2025, marca una línea roja necesaria pero costosa. Un juez incluso calificó el caso como una traición directa a la figura presidencial.
Un sistema bajo examen
El caso SeNaSa pone a prueba la institucionalidad. Las investigaciones sugieren que el desfalco podría ascender hasta los 43,000 millones de pesos, afectando directamente la calidad de vida de los afiliados. Para el ciudadano común, ver a un «amigo del presidente» bajo una medida de coerción de 18 meses de prisión preventiva es una señal de que, al menos en la teoría, nadie es intocable.
No obstante, queda una pregunta incómoda en el aire: ¿Cómo pudo un esquema de tal magnitud operar bajo el radar de los mecanismos de control? La traición no fue solo a un hombre, sino a un sistema que confió en la ética de sus dirigentes.
La lección del 2025
Mirando hacia adelante, este episodio debe servir como un recordatorio de que la amistad en la función pública es un activo peligroso si no se acompaña de una vigilancia implacable. El presidente ha decidido enviar el informe de irregularidades a la Procuraduría, priorizando su compromiso con el país sobre sus afectos personales.
La traición de un amigo duele en lo privado, pero cuando esa traición se traduce en el robo de los fondos de salud de un pueblo, se convierte en un crimen contra la nación. Al final, el poder puede ser un lugar solitario, especialmente cuando se descubre que quienes estaban más cerca eran, en realidad, los que más lejos estaban de la integridad que el cargo exigía.







