ELLOS OPINAN RD
Por: Leticia Rosario Monción (LETTY)
SANTO DOMINGO, RD.- Amanecemos hoy en un escenario internacional que ha dejado de ser previsible para convertirse en un ejercicio de supervivencia estratégica. Si el 2025 fue el año de las advertencias, este primer trimestre de 2026 es el de las ejecuciones. Geopolíticamente hablando, el mundo se ha despertado dividido en bloques de una rigidez que no veíamos desde finales del siglo pasado. La tríada de tensiones —la política arancelaria de la administración Trump, el polvorín en Medio Oriente entre Irán e Israel, y la parálisis de la ayuda internacional en Haití— ha creado una «tormenta perfecta» que redefine nuestra posición en el mapa.
¿Quiénes serán los afectados al final?
En este juego de gigantes, los afectados directos no son solo los ejércitos o los diplomáticos; es la clase media global y, de manera desproporcionada, las naciones en desarrollo como la nuestra.
La verdad objetiva es que estamos ante un fenómeno de re-inflación global. El proteccionismo de los Estados Unidos (con su arancel generalizado del 15%) y el encarecimiento de las rutas marítimas por los conflictos bélicos en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, están creando un cuello de botella que termina en la góndola del supermercado dominicano. Al final, el afectado es el ciudadano que ve cómo su salario pierde poder frente a un dólar que se fortalece por el miedo mundial, pero que encarece todo lo que importamos.
El Resultado Esperado: Un Orden «Transaccional»
Lo que se espera como resultado no es una paz duradera, sino un orden mundial basado en la transacción inmediata. Ya no hay aliados permanentes, sino intereses de momento.
- A corto plazo: Veremos una volatilidad extrema en los precios del petróleo (rondando los 90-100 dólares) y el oro rompiendo récords como refugio seguro.
- A largo plazo: Un mundo «bipolar» donde los países tendrán que decidir si se alinean con la seguridad tecnológica de Occidente o con la infraestructura de inversión del bloque BRICS+.
Beneficios para República Dominicana: El «Nearshoring»
No todo es sombra. En medio de esta turbulencia, RD tiene una oportunidad de oro: el Nearshoring. Debido a los aranceles de Trump contra Asia, muchas empresas estadounidenses están buscando mover sus fábricas más cerca de su territorio. Nuestra estabilidad política relativa y nuestra ubicación estratégica nos colocan como el destino ideal. Si logramos modernizar nuestra Ley Laboral sin desmantelar la paz social, el beneficio podría ser una explosión de empleos formales en Zonas Francas que compensaría la caída en otros sectores.

¿En qué nos puede perjudicar? La Vulnerabilidad Extrema
Sin embargo, el perjuicio es latente y peligroso:
- Soberanía bajo presión: Con un Haití cuya crisis no cede y una comunidad internacional distraída en Ucrania o Taiwán, la carga migratoria y de seguridad recae exclusivamente sobre el presupuesto dominicano. El perjuicio es el desvío de fondos que deberían ir a educación hacia el gasto militar fronterizo.
- Costo de la Deuda:Con un dólar fuerte (sobre los RD$61.00) y tasas de interés que no bajan en EE. UU., el pago de nuestra deuda externa se vuelve más oneroso, limitando la capacidad del Estado para invertir en obras locales como las de Los Alcarrizos o el drenaje pluvial del Distrito Nacional.
Conclusión: Prepararse para lo Inevitable
Amanecimos en un mundo que no perdona la improvisación. A los dominicanos nos toca dejar de mirar el ombligo de la política de dádivas y entender que el precio de nuestro arroz se decide hoy en el Estrecho de Ormuz o en un escritorio en Washington.
La preparación no es opcional. Necesitamos una administración pública técnica, libre de funcionarios que empañan la gestión con malas prácticas, y más enfocada en la estrategia país. La geopolítica de hoy nos castiga si somos débiles, pero nos premia si somos ágiles. Es momento de decidir de qué lado de la historia queremos estar.







