¡¡MADRE SANTA!! (Carnicero mata a colega a puñaladas durante riña en mercado)

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ELLOS OPINAN RD

  • En Pueblo Nuevo, un duelo de cuchillos y viejas rencillas dejó a un hombre tendido entre ecos de gritos y olor a carne fresca

Por: Valentina García

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, RD.- A las dos y media de la madrugada, cuando el silencio de Pueblo Nuevo parecía custodiar los sueños de sus habitantes, el mercado se convirtió en escenario de un duelo que nadie olvidará. Bajo la luz mortecina de los bombillos colgantes, dos carniceros se encontraron cara a cara, arrastrando consigo años de pequeñas disputas, rumores cortados al filo de cuchillos y miradas que sabían más de rencor que de amistad.

Uno se llamaba Antonio Cordero, aunque esa noche no fue conocido por su nombre sino por la furia que llevaba en las manos. El otro, a quien todos conocían como La Percha, no tuvo tiempo de pronunciar una última palabra antes de que dos estocadas certeras le arrancaran el aliento y lo dejaran tendido sobre el piso húmedo, donde la sangre corría como un río nuevo que buscaba su cauce entre las tablas podridas.

Mercado de Pueblo Nuevo.

Los gritos del moribundo, dicen, cruzaron el mercado y escaparon por las rendijas hacia las calles dormidas, despertando a más de un vecino que se persignó antes de asomarse. Quienes llegaron primero solo vieron un cuerpo inmóvil, los ojos abiertos como si aún esperaran una respuesta, y a pocos pasos, el agresor, rodeado por la patrulla policial que lo llevó, sin resistencia, a un destino incierto.

El administrador del mercado, Gerónimo Peralta, habló con la voz de quien conoce demasiado bien las pasiones que hierven bajo la rutina. “Las discusiones entre carniceros son frecuentes”, murmuró, como si confesara un secreto que nadie quiere escuchar en voz alta. Algunos vendedores juran que intentaron separar a los contendientes, pero que la violencia se desató con la rapidez de un relámpago sobre carne blanda.

En la zona de carga y descarga, donde el aire se mezcla con el olor de vísceras y cajas de madera, quedaron las huellas del enfrentamiento: manchas oscuras que no cedían al agua y un silencio espeso que, según los más viejos, es el verdadero anuncio de la tragedia.

Los vecinos reclaman ahora que la policía vigile las madrugadas del mercado, cuando las sombras son más largas y el peligro camina descalzo entre los puestos cerrados. El cuerpo de La Percha fue llevado al Hospital José María Cabral y Báez y de allí al Instituto Nacional de Ciencias Forenses, donde quizás alguien logre medir, entre bisturís y fórmulas, el peso exacto de un rencor que terminó en muerte.

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