ELLOS OPINAN RD
Por: Caonabo González
SANTO DOMINGO, RD. — Al observar el pasado sábado 22 de agosto de 2026 la juramentación del licenciado Franklin Bautista Brito en las filas de la Fuerza del Pueblo, vinieron a mi mente algunos acontecimientos políticos que considero oportuno recordar, no con la intención de ofender ni de menospreciar a ningún compañero, sino como una reflexión dirigida a nuestras autoridades y a todos aquellos que tenemos un compromiso histórico con el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Mi memoria se trasladó al año 2020, cuando el entonces precandidato a alcalde decidió abandonar nuestra organización al no obtener la candidatura y posteriormente participar como candidato por otra organización política.

Sin embargo, en aquel momento era evidente para muchos de nosotros que el triunfo de nuestro partido y de nuestro candidato presidencial, hoy excelentísimo señor presidente de la República, Luis Abinader Corona, era una posibilidad muy real. Luego de las elecciones municipales, ese mismo dirigente volvió a brindar su apoyo a nuestro candidato presidencial.
Traigo este episodio a colación únicamente como parte de un pequeño resumen histórico y como una reflexión política. No pretendo con ello ofender ni hacer sentir mal a los numerosos compañeros que, procedentes de otras organizaciones políticas, han llegado al PRM para aportar su trabajo, experiencia y colaboración. Reconozco que muchos de ellos han demostrado ser fieles y leales a nuestra organización y merecen nuestro respeto y consideración.
No obstante, considero necesario hacer un llamado respetuoso a nuestras autoridades: al momento de reconocer, designar y otorgar responsabilidades dentro de nuestra organización, debemos tener un mayor sentido de justicia y valorar de manera especial a quienes han permanecido firmes desde los momentos más difíciles.
Somos muchos los miembros fundadores que hemos trabajado, luchado y realizado sacrificios por este proyecto político durante años, muchas veces sin esperar nada a cambio. Por eso, resulta doloroso observar cómo en determinadas ocasiones personas que apenas ayer llegaron a nuestra organización reciben oportunidades y reconocimientos que todavía no han alcanzado compañeros que llevan años demostrando su compromiso y lealtad.

Recuerdo especialmente el año 2016, durante el proceso de precandidaturas a regidores, cuando el compañero Rafael Santos nos manifestó que, si no estábamos de acuerdo con algunas de las situaciones que se estaban produciendo en ese momento, teníamos la posibilidad de abandonar las filas.
Mi respuesta, al igual que la del hoy fallecido compañero Pociolo, fue contundente: nosotros no abandonaríamos nuestro partido. Podíamos soportar dificultades, desencantos y hasta “garrotazos”, pero siempre dentro de nuestra propia casa.
Esa ha sido nuestra filosofía: permanecer, luchar y defender nuestra organización aun en los momentos difíciles.
Por eso, el propósito de esta reflexión no es dividir ni crear confrontaciones. Todo lo contrario. Es un llamado a nuestras autoridades para que aprendan a valorar, reconocer y premiar justamente a los hombres y mujeres que han sido parte de la construcción del PRM desde sus inicios.
Los miembros fundadores merecemos que se nos tome en cuenta, que se valore nuestra trayectoria y que se nos otorguen las posiciones y responsabilidades de acuerdo con nuestro trabajo, capacidad, compromiso y trayectoria dentro de la organización.
Las autoridades deben analizar cada caso con detenimiento, tener una verdadera visión de águila y distinguir entre quienes llegan por conveniencia circunstancial y quienes han demostrado una lealtad permanente a través de los años.
No podemos olvidar que muchas de las oportunidades y recursos políticos que hoy están al alcance de quienes alguna vez abandonaron nuestra organización fueron posibles gracias al esfuerzo colectivo de quienes permanecimos aquí. De igual manera, debemos ser conscientes de que las relaciones, experiencias y herramientas obtenidas durante su paso por nuestra organización podrían, eventualmente, ser utilizadas en escenarios políticos en nuestra contra.
Por eso, más que una crítica, este escrito constituye una advertencia y un llamado a la reflexión.
Que nuestras autoridades no olviden a quienes estuvieron presentes cuando construir este proyecto político significaba sacrificio, trabajo y perseverancia. Que no esperen a que los fundadores se cansen o se sientan desplazados para reconocer su valor.
El PRM debe seguir creciendo, pero ese crecimiento no puede significar el olvido de quienes sembraron y trabajaron para que hoy podamos cosechar.
La lealtad también debe tener valor político.

A nuestros dirigentes les corresponde garantizar que quienes han permanecido fieles a esta organización reciban el respeto, la consideración y las oportunidades que justamente merecen.
Porque nosotros no estamos aquí por circunstancias pasajeras. Somos y seguiremos siendo leales al PRM.
Atentamente,
Caonabo González
Miembro fundador del Partido Revolucionario Moderno (PRM)



