ELLOS OPINAN RD
Por: Itzel Olivo
SANTO DOMINOG, RD.- El nuevo protagonista es el sector arrocero dominicano, que atraviesa un nuevo escenario luego de que el Gobierno dejara sin efecto el decreto que mantenía medidas de protección frente a determinadas importaciones del cereal.
El presidente Luis Abinader derogó, mediante el Decreto 635-26, firmado el 9 de septiembre de 2026, el Decreto 693-24, que había establecido un régimen especial para las importaciones de arroz. La decisión se conoció públicamente a inicios de octubre.
La medida está vinculada al DR-CAFTA, acuerdo comercial suscrito entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos. El arroz fue incluido entre los productos considerados sensibles y recibió un período de transición de 20 años. 
Durante los primeros años, el arancel se mantuvo en 99 % y luego comenzó a reducirse de manera gradual hasta llegar a cero. De acuerdo con el calendario establecido, desde el 1 de enero de 2025 el arroz procedente de Estados Unidos debía entrar al país libre de arancel.
Sin embargo, en diciembre de 2024 el Gobierno emitió el Decreto 693-24, que estableció una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz procedente de Estados Unidos con arancel cero. Una vez superado ese volumen, el cereal estadounidense quedaba sujeto a un arancel de 99 %, correspondiente al tratamiento de Nación Más Favorecida.
La medida fue cuestionada posteriormente por Estados Unidos. El 11 de septiembre de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) señaló que consideraba importante la derogación del decreto para que República Dominicana cumpliera con las condiciones de acceso al mercado establecidas en el DR-CAFTA para el arroz estadounidense.
El país produce casi todo el arroz que consume
República Dominicana mantiene una alta producción de arroz.
En 2025 se cosecharon 14.7 millones de quintales, frente a poco más de 14 millones en 2024. Ese volumen representa cerca del 96 % del consumo nacional.
Durante el primer semestre de 2026 también se habían producido más de 7.2 millones de quintales.
El cultivo está presente en diferentes zonas del país, entre ellas el Bajo Yuna, San Francisco de Macorís, Cotuí, Villa Riva y Mao, y genera ingresos para miles de productores, trabajadores agrícolas, factorías y comerciantes.
Descontento en varios sectores
La derogación del decreto ha generado reacciones entre productores y representantes vinculados al sector agropecuario.
El productor y creador de contenido agrícola Luis Reyes, conocido como «AgroLuis», rechazó la eliminación de los aranceles y afirmó que la medida podría afectar la producción local. Reyes sostiene que el arroz representa más del 60 % de la siembra agrícola nacional y entiende que una reducción de la rentabilidad del cultivo tendría efectos sobre otras actividades del campo.

En esa misma línea, José Israel Brito cuestionó la situación que atraviesan distintos sectores agropecuarios y pidió al Gobierno explicar cuál será la estrategia para proteger la producción nacional frente a la apertura comercial establecida en el DR-CAFTA.
Brito señaló que el arroz involucra a más de 30,000 productores y alrededor de 300,000 empleos, y recordó que el país todavía produce cerca del 96 % del arroz que consume.
También propuso identificar los productos nacionales con un sello de origen y evitar que el arroz importado sea mezclado con el producido localmente sin informar al consumidor.
Entre sus planteamientos mencionó además que los programas estatales prioricen la compra de arroz y carne de cerdo producidos en el país, junto con medidas para reducir los costos de producción y facilitar financiamiento.
El descontento también se ha expresado entre productores de cerdo. A través de una convocatoria difundida en redes sociales, porcicultores anunciaron un encuentro en Villa Tapia para denunciar las dificultades que enfrentan para colocar su producción debido, según explicaron, al volumen de carne importada disponible en el mercado.
Los convocantes aseguraron que, aunque enfrentan dificultades para vender su producción, esa situación no se traduce necesariamente en una reducción del precio pagado por el consumidor.
Los costos son una de las principales preocupaciones
Uno de los puntos planteados por los productores es la diferencia en los costos de producción entre República Dominicana y Estados Unidos.
Los datos recopilados sitúan el costo de producir una tonelada de arroz en el país en alrededor de 33.4% un US$459, mientras que en Estados Unidos ronda los US$344.
También existen diferencias en productividad. En República Dominicana, el rendimiento promedio se estima en unas 5.28 toneladas por hectárea, frente a 9.42 toneladas por hectárea en Estados Unidos.
En el país, producir una tarea de arroz puede costar actualmente entre RD$10,000 y RD$10,200, debido principalmente a fertilizantes, combustibles, maquinaria, mano de obra y otros insumos.
A esto se suma el precio que recibe el productor por la cosecha. La fanega de arroz en cáscara se ha mantenido como referencia entre RD$3,600 y RD$3,700, aunque productores de algunas comunidades han denunciado compras por debajo de esos valores.
Gobierno asegura que mantendrá el respaldo
Tras conocerse la derogación, el Gobierno afirmó que continuará apoyando a los arroceros.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, aseguró que el Poder Ejecutivo adoptará medidas para fortalecer al sector.
«No tienen por qué preocuparse, porque el Gobierno dominicano estará ahí para fortalecerlos, para estimularlos, para apoyarlos», expresó.
El Ministerio de Agricultura también informó que continuará trabajando en programas de mecanización, planificación y asistencia técnica, entre ellos el Programa Nacional de Mecanización Agropecuaria, Pronamec.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado todas las medidas que sustituirán el esquema arancelario eliminado.
Productores piden controles y transparencia
La Federación Nacional de Productores de Arroz, Fenarroz, también ha solicitado controles sobre la comercialización del arroz importado.
Su presidente, Marcos Rodríguez, pidió que los empaques indiquen claramente qué cantidad corresponde a arroz dominicano y qué cantidad es importada cuando ambos productos sean mezclados.
Además, solicitó que las autoridades comparen y transparenten las condiciones sanitarias y fitosanitarias bajo las cuales se produce el arroz estadounidense y el dominicano.
Los productores también han señalado que no solo existe presión por las importaciones provenientes de Estados Unidos, sino también por la entrada de arroz desde países como Uruguay, Brasil y Guyana.
El arroz sigue respaldado por financiamiento estatal
Otro elemento importante es el programa de pignoración, utilizado para almacenar parte de la cosecha y evitar que todo el arroz llegue al mercado al mismo tiempo.
Para el ciclo 2026-2027, Banreservas dispuso RD$12,000 millones para financiar este mecanismo, con una tasa preferencial subsidiada.
El Banco Agrícola también mantiene préstamos destinados a productores y factorías.
Mientras continúan las conversaciones entre el Gobierno y los sectores productivos, el mercado arrocero entra en una nueva etapa marcada por la apertura comercial, los costos de producción, el financiamiento estatal y las condiciones bajo las cuales ingresará y será comercializado el arroz importado.









