ELLOS OPINAN RD
- Primero
- Aún así entiendo que el tema es digno de análisis y de una reflexión profunda. Veamos.
- ¿Qué quiero decir con esto?…
- Definitivamente No.
- ¿Qué le dice el Señor a los hombres?…
- Yo le pregunto:
- Seguramente su respuesta a estas preguntas fue: No.
- Concluyendo,
- No debemos hacer leña del árbol caído.
- El Señor tenga misericordia de nosotros. ¡Dios te bendiga!
Por: Estefania Martinez
Una reflexión más allá del caso Karen Yaport y Edwin Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.- El caso «Karen Yaport y Edwind Encarnación» se ha adueñado de las redes sociales hoy, a raiz de las declaraciones emitidas por el ex pelotero de grandes ligas en las que da a conocer que iniciará un proceso de divorcio a raiz de un supuesto conflicto con la comunicadora.
En sus palabras Encarnación deja entrever un sentimiento de decepción advirtiendo haber descubierto alegadas conductas de Yaport de las que según señaló había sido advertido, y que «esconde detrás de su talento» asegurando que su esposa «decidió volver a sus raices».

Hay muchas versiones de lo que pudiera estar realmente pasando en este matrimonio, algunas apuntan a que «hace mucho Karen y Edwind vienen afrontando problemas por supuestas infidelidades de Edwind. Algunos hablan de que Encarnación tuvo hijos fuera del matrimonio y que Karen por respeto a la integridad de su familia decidió guardar silencio, pero que aún así estos ya estaban separados y que Yaport estaba haciendo su vida independiente», versiones estas que no han sido confirmadas.
Luego de haber leído cientos de comentarios en diferentes cuentas que se hicieron eco del escándalo público y haber escuchado varios medios de comunicación haciendo sus análisis, he querido hacer una reflexión.
Primero
Entiendo que esta crisis ha trascendido a la palestra pública por tratarse de dos figuras ampliamente conocidas, pero en la vida cotidiana es una historia que se repite en miles de hogares Dominicanos, historias que muchas veces no tienen un final feliz sino que, todo lo contrario, terminan en tragedia.
Entre los comentarios que han navegado entre las redes: reza una frase que dicta: «el cuerno de un toro duele, pero el de la vaca mata». Evidementeme los señalamientos indican que hubo falta de ambas partes. Primero de parte del esposo y posteriormente de parte de la esposa, pero esos señalamientos vertidos en redes no han sido confirmados por lo que no dejan ser especulaciones.
Aún así entiendo que el tema es digno de análisis y de una reflexión profunda. Veamos.
«El cuerno del toro duele, pero el de la Vaca mata», lejos de ser una frase graciosa o una forma de burla, denota una realidad social que se vive en la República Dominicana: y es que cuando un hombre decide serle infiel a su pareja, esto es visto con cierta «naturalidad» y aunque «duela», la figura femenina, en este caso la víctima, «tiene que aguantar» porque se trata del hombre «macho».
Sin embargo, cuando el engaño viene de parte de la mujer, la percepción de daño, asombro y gravedad aumenta significativamente, porque se afecta el EGO masculino, a tal punto que el agraviado, en este caso el hombre, emocionalmente no soporta el peso de la presión, una presión que es impuesta por la propia sociedad que a voces grita que «cuando es el hombre el que «pegó cuernos» es normal» pero cuando es la mujer «es inaceptable».
¿Qué quiero decir con esto?…
Obviamente en ambos casos el adulterio es traición y no solamente a la pareja sino a los hijos y a la familia, y peor aún es pecado ante Dios.
Pero resulta, que en nuestra sociedad parece que el adulterio solo es pecado cuando lo comete la mujer, pero cuando es el hombre «es algo normal».
y esto se debe a la cultura machista en medio de la cual habitamos.
Esa misma cultura, que no le deja otra opción a los hombres de tomar la violencia o las armas cuando resultan víctimas de infidelidad y como producto de esa violencia terminan muertas muchas mujeres y en algunos casos los dos.
¿Quiere decir que la sociedad debe normalizar la infidelidad de las mujeres tal cual ha normalizado la de los hombres?… y así ambas partes entenderían que es algo normal y como tal lo aceptarían?…
Definitivamente No.
La Biblia dice: «La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba». Proverbios 14:1
Ciertamente esta es una enseñanza de parte de Dios para nosotras las mujeres que debemos actuar con toda sabiduria pidiéndole a Dios dirección en todo momento y circunstancia. Pero siento que en los tiempos actuales en que vivimos, ha sido utilizada como un escudo para tapar la responsabilidad de los hombres en la estabilidad del hogar, la familia y el matrimonio.
Se habla de que la mujer es la que debe edificar la casa, pero olvidamos que Dios en su eterna perfección también dictó principios que deben asumir los hombres para poder lograr el verdadero equilibrio.
¿Qué le dice el Señor a los hombres?…
«Vosotros maridos, igualmente, habitad con ellas #sabiamente, dando honor a la mujer, como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
1 Pedro 3:7
Claramente vemos que el hombre también tiene su cuota de responsabilidad en la edificación de la «casa», que ellos también deben actuar con sabiduría y mayor aún me llama mucho la atención el hecho de que Dios los manda a tratar a sus esposas «como a vasos más frágiles».
Yo le pregunto:
¿Cómo usted trata a un vaso de cristal?…
¿A caso lo tira de golpe en la mesa o en el suelo?….
¿Cuando lo toma, lo aprieta con fuerza alrededor de su estructura?…
Seguramente su respuesta a estas preguntas fue: No.
Pues del mismo modo, todo hombre está llamado a tratar a su esposa con delicadeza y el adulterio o la infidelidad es todo lo contrario, es pisotear la confianza de la persona que Dios puso a tu lado como compañera de toda la vida, por lo que podemos afirmar que la infidelidad «no es normal» como lo ha vendido esta sociedad.
Como tampoco es normal de parte de la mujer, la cual está llamada a «edificar su casa» sobre la roca que es Cristo Jesús, siendo fiel y amorosa en todo tiempo.
Pero al hombre Dios le da otro mandato: «Amar a su mujer como asimismo y como Cristo amó a la iglesia que se entregó asimismo por ella». Efesios 5:25.
¿Puede usted, estimado/a lector/a notar algo?…
Si un hombre ama a su mujer «como asimismo y como Cristo amó a la iglesia que se entregó asimismo por ella», la traicionaría?….
Lógicamente no. Todo lo contrario, debe estar dispuesto a morir por ella.
Concluyendo,
No sería más fácil y menos traumático para esta sociedad que enseñaremos a nuestros hijos, que tanto las hembras como los varones tienen responsabilidades en una relación.
Que tiene el mismo peso de culpabilidad la traición de parte del hombre y de la mujer.
Si inculcaremos estos valores seguro que tendriamos matrimonios sostenibles, aunque diferencias siempre van a existir. Tendríamos hogares y familias edificadas sobre la roca que es Cristo Jesús y «Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca». Mateo 7:25.
La situación por la que atraviesan hoy estas dos figuras del medio público, el ex grandes ligas Edwind Encarnación y la presentadora de televisión Karen Yaport, le puede suceder a cualquiera, de hecho sucede diariamente en hogares de nuestra nación.
No debemos hacer leña del árbol caído.
Esta situación no debe ser un motivo de morbo, burla y mucho menos de juicio, pues el único que tiene el derecho de juzgar es Jehová. Lo que sí debe es llamarnos a reflexión de que las crisis no tienen acepción de personas ni de estatus social y de que el único que puede garantizar la estabilidad y la felicidad es Cristo Jesús, el único perfecto y es a través de su palabra que encontramos esa guia de vida que Él nos dejó, pero que lastimosamente hoy en día es tan ignorada.









