RD Y EL PELIGRO DE LOS EDIFICIOS ESCOLARES

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ELLOS OPINAN RD

 

SANTO DOMINGO,RD.- Buenos días. Lo que vive hoy Venezuela tras la ocurrencia de los dos sismos que le golpearon sin compasión, tiene que asumirse como un espejo en el que todos debemos mirarnos.

No solo para contemplaciones y lamentos, sino para asumir sin demoras la necesaria tarea de prevención.

En el caso de República Dominicana, hace dos años que el director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE), el ingeniero estructuralista Leonardo Reyes Madera, entregó al Gobierno un informe técnico que identificó 195 edificaciones escolares con serias deficiencias estructurales y recomendó la intervención urgente ante la posibilidad de un evento sísmico de gran magnitud. En honor a la verdad, no se sabe que se ha hecho, ni que se está haciendo al respecto, muy a pesar de que la ciudadanía tiene derecho a conocer qué edificios fueron intervenidos, cuáles permanecen en condiciones vulnerables, qué recursos se han destinado a su rehabilitación y cuál es el cronograma para completar esos trabajos.

Es de sobrado conocimiento que el pais se encuentra ubicado en una de las regiones sísmicamente más activas del Caribe, lo que no admite improvisaciones ni postergaciones.

Si bien los terremotos no pueden predecirse, sus efectos sí pueden mitigarse mediante una adecuada planificación, edificaciones seguras y políticas públicas sustentadas en criterios científicos.

El riesgo al que nos enfrentamos genera grandes temores, máxime cuando se piensa en los miles de estudiantes que diariamente ocupan escuelas, liceos y edificios públicos que representan un alto peligro.

Cada jornada escolar reúne a niños, adolescentes, docentes y personal administrativo bajo techos cuya seguridad debe estar plenamente garantizada.

Si alguno de esos inmuebles forma parte de las estructuras identificadas como vulnerables, la obligación del Estado es actuar con la mayor diligencia posible. Las imágenes de edificaciones colapsadas tras los movimientos sísmicos en Venezuela, recuerdan que la diferencia entre una emergencia y una tragedia suele depender de las medidas preventivas adoptadas antes del desastre.

Esperar a que ocurra un terremoto para intervenir construcciones deficientes sería una irresponsabilidad que no debe permitirse. Y no se trata de generar alarma, sino de promover una cultura de prevención que en este país brilla por su ausencia.

¿Qué se ha hecho con el citado informe y sus recomendaciones? La historia enseña que las grandes tragedias suelen estar precedidas por advertencias que nadie quiso escuchar.

Ojalá ese informe técnico no termine archivado entre papeles oficiales mientras miles de estudiantes, maestros y servidores públicos continúan ocupando edificaciones cuya seguridad genera interrogantes.

La prevención no produce titulares espectaculares, pero salva vidas. Y pocas responsabilidades son tan altas como proteger la vida de quienes cada mañana salen de sus hogares confiando en que regresarán sanos y salvos

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