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Lo que usted debe saber sobre la infertilidad masculina

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ELLOS OPINAN RD

Por: Pablo Mateo

  • En ocasiones es difícil manejar los retos emocionales y físicos que pueden surgir para el paciente o la pareja en su camino hacia la paternidad.

SANTO DOMINGO, RD.- cuando las parejas desean tener hijos y no pueden, generalmente la atención suele concentrarse en la mujer, pero no siempre debe ser así.

Existen hombres que se resisten o niegan que tienen inconvenientes para procrear, y estamos convencidos de que la posibilidad de que un hombre pueda tener problemas de fertilidad es algo más que una preocupación clínica.

Cerca del 40-50% de los problemas de infertilidad, el origen está en el hombre.

Para esos que asocian su virilidad con su identidad y autoestima, podría conducir a una profunda crisis personal.

Un rol importante

En ocasiones es difícil manejar los retos emocionales y físicos que pueden surgir para el paciente o la pareja en su camino hacia la paternidad.

Uno de cada 6-8 parejas tiene dificultad para quedar embarazada o mantener un embarazo. En este aspecto, la fertilidad masculina ocupa un rol muy importante, ya que cerca del 40-50% de los problemas de infertilidad, el origen está en el hombre.

Un asunto de dos

Generalmente, se recomienda que las parejas se sometan a exámenes y pruebas de fertilidad después de tener un año intentando embarazarse sin éxito, lógicamente basándonos en el tiempo que pueden tardar las parejas sanas cuando la mujer tiene menos de 35 años. Si la mujer tiene más de 35 años, las parejas deben buscar ayuda después de sólo seis meses intentando tener un embarazo.

Aunque las edades indicadas dependen de la pareja femenina, es importante que ambos miembros de la pareja se sometan a pruebas durante la evaluación de la fertilidad.

Factores de riesgo

La fertilidad masculina disminuye de forma natural con la edad, lo que afecta la calidad del esperma y la integridad genética.

También en este proceso influyen estilos de vida como fumar, consumir alcohol y drogas, así como el varicoceles, enfermedades de transmisión sexual, trastornos hormonales, diabetes, medicamentos, obesidad, entre otros.